Las familias que acuden al servicio de terapia ocupacional vienen con el objetivo de lograr que sus hijos participen del momento de la comida de manera satisfactoria, que logren participar positivamente a la hora de vestirse, que sean capaces de jugar con sus iguales de manera beneficiosa,  que el tiempo de los deberes sea tranquilo, ayudarles a mejorar la escritura, la lectura, el uso de las tijeras, abrocharse los botones, prestar mayor atención…Para ello ayudamos a introducir, mantener y mejorar las habilidades de autonomía en todas las áreas de la vida de la persona con autismo.

Una parte del trabajo del terapeuta ocupacional se denomina INTEGRACIÓN SENSORIAL, esto consiste en conocer cómo nuestro cerebro procesa los estímulos del entorno (gusto, vista, olfato, tacto, vestibular y propioceptivo). En el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es muy común que existan dificultades de procesamiento sensorial, (de hecho, es uno de los indicadores para el diagnóstico del TEA en el DSM-V). Según los estudios más recientes entre un 45% y 96% de los niños con TEA presentas dificultades de procesamiento sensorial manifestando una gran heterogeneidad de sus conductas sensoriales atípicas. Estas conductas se transforman en dificultades que, hacen que haya algunos estímulos, (texturas, ruidos, luces…), que para la mayoría son algo normal pero que para algunos niños son muy irritantes, posicionándose en un perfil de  hipersensibles a dichos estímulos, y eso puede provocarles malestar o por el contrario pueden actuar como si dicho estímulo nunca hubiera aparecido y por ello tengan la misma sensación que tiene la mayoría de personas cuando llevan tres horas en un coche sin moverse, teniendo la necesidad de buscar sensaciones para regular su nivel de alerta, posicionándose en un perfil de hiposensibles.

«Conocer cuáles son las conductas de los niños depende de su integración sensorial nos permitirá ayudarles y comprenderles.»

El TO especializado en Integración Sensorial realiza un perfil sensorial del niño para saber qué estímulos suben el estado de alerta del niño y cuales lo relajan, va combinando diferentes estímulos a través de actividades motivadoras para el niño consiguiendo así un escenario de regulación que nos permita trabajar actividades significativas para ellos, como autonomía, motricidad gruesa o fina entre otras.

Pese a que en sala se trabajan las dificultades del procesamiento sensorial del niño, es necesario llevar a cabo nuestras intervenciones en el entorno natural, como podría ser la casa, el parque y la escuela. Porque, ¿de qué nos serviría si no, entrenar con el niño si no podemos ver cómo extrapolar los aprendizajes a su vida real? Por ello, es fundamental que los niños con autismo disfruten de su participación en las rutinas de su casa, de la escuela y del parque.

Para ello, el terapeuta ocupacional dota de herramientas al niño y su familia para ir aumentando las capacidades del niño en estos entornos. Uno de los elementos claves para lograr estos objetivos es mejorar la integración sensorial de los niños con autismo, tal y como la evidencia científica está demostrándonos en la actualidad. Por ello, cada vez son más las familias que abordan este aspecto tras ver los beneficios que supone sobre la realización de actividades cotidianas por parte de sus hijos. 

En resumen, la terapia ocupacional utiliza el juego, el ambiente preparado y la motivación para conseguir la obtención de aprendizajes que el niño requiere para su mejor participación en su casa, escuela y parque entre otros. Por ello, es imprescindible contar con la opinión, experiencia e implicación de padres, hermanos y maestros.