¿Qué significa para ti la maternidad?
La maternidad significa conocer el amor incondicional, pero también implica aceptar un cambio de vida radical. Es muy estresante, cambiante y desconcertante porque no viene con un manual, y esa sensación de no tenerlo todo controlado resulta muy difícil.
Por otro lado, te descubres como una nueva versión de ti misma, y aceptar eso y convivir con ello es muy complicado. Nadie te lo explica previamente; la maternidad está muy idealizada.
Te han diagnosticado TEA en la edad adulta, ¿recuerdas cómo ha sido este proceso?
El proceso diagnóstico ha sido duro. Tomar la decisión de iniciar el proceso ya es complicado, pero más aún recibir un resultado positivo.
Incluso cuando profesionales que te conocen, además de las pruebas realizadas, te confirman el diagnóstico, cuesta terminar de creerlo. Se trata de una forma de autismo en la adultez, en mujeres funcionales, que no siempre encaja con la imagen que se tiene del espectro autista.
En mi caso, todavía estoy en proceso de aceptación.
¿Cómo influye el TEA en tu día a día? ¿Te has enfrentado a muchas barreras por ser mujer y tener autismo (en el ámbito educativo, familiar, laboral…)? ¿Y en la maternidad?
Partiendo de la base de que aún no he compartido el diagnóstico con mi círculo cercano, hablaré desde mi día a día.
Ser autista es muy difícil en muchos momentos. Mi mente no para de dar vueltas, me siento angustiada si no tengo todo bajo control y me cuesta mucho cuando las cosas no salen como las había planificado.
También experimento una gran sensibilidad sensorial: los olores me afectan mucho, los ruidos me sobrecargan y las luces pueden llegar a ser muy molestas. Por ejemplo, ir a actividades como spinning supone un reto no por el esfuerzo físico, sino por la sobrecarga sensorial: el olor, las luces fluorescentes, la música alta… aun así, me gusta y lo intento gestionar.
En el ámbito laboral me ha pasado mucha factura, tanto a nivel mental como físico, hasta el punto de acabar dejándolo. Me costaba aceptar “lo suficientemente bien” en lugar de la perfección, y eso me llevó a una sobrecarga constante.
La MATERNIDAD, ojooooo cuando nació mi segunda hija fue cuando peté. No quería vistas ni llamadas ni nada. Muy duro aguantar llantos que te taladran la cabeza, puff el sueño y ver que tienes una niebla mental permanente y que tu cabeza no rige bien no poder hacer nada.
El agobio de la gente sabetodo y no poder mandar a la mierda al mundo y que te dejen en paz, masking a tope agotador. Sensación de querer salir corriendo sola y no volver, necesidad de recargar y no poder y así un día y otro y otro más. Hasta que entras en modo piloto automático, porque total no te puedes recuperar ni recargarte, tienes que hacer las cosas pues eso, intentar no sentir y no padecer para que pasen los días
¿Qué consejo le darías a una mujer que es madre y acaba de recibir un diagnóstico de TEA?
No me siento en posición de dar consejos todavía, ya que yo misma sigo en proceso de comprensión y aceptación de mi diagnóstico.
Lo único que podría decir es que es importante hacer un trabajo de introspección y no perder de vista aquello que realmente te hace bien. Mantener lo que te ayuda y no forzarte a encajar en lo que no necesitas puede ser un buen punto de partida.